Day: March 7, 2016

Tips para pasar tus análisis clínicos más comunes

¿Te ha pasado que cuando tu médico te pide que te realices ciertos análisis clínicos, estos los tienes que repetir nuevamente?

A mi me pasó una vez y me sentí como en la escuela y le dije al médico: “vaya… ¿reprobé el examen, o por qué hay que repetirlo?”

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Como anécdota fue buena, porque el médico se rió un buen rato. La razón fue simple, no se veía correlación ni congruencia entre los resultados y por el contrario, se contradecían.

Por lo que tuve que repetir las pruebas, solo que ahora sí me “preparé adecuadamente para mi examen clínico”.

Debemos estar consientes de que la confiabilidad de los resultados depende en gran medida de que las condiciones en las que se tomen las muestras sean adecuadas; por tanto es necesario que tanto en el laboratorio como el propio médico te informen claramente las condiciones en las que debes presentarte al estudio.

También es importante poner mucha atención y cuidado si seremos nosotros quienes recolectaremos la muestra, por lo que habrá que tomar las precauciones necesarias.

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Y como quiero apoyarte para que no vayas a tener problemas o “repruebes tu examen clínico”, te comparto algunas recomendaciones para dos de las muestras que se solicitan con mayor frecuencia:

Muestras de orina

Como sabrás, la primera orina de la mañana es la más concentrada, por tanto muchos estudios requieren esta muestra. De no ser necesaria la primera, se solicita una muestra ocasional, que puede ser tomada a cualquier hora.

En ambos casos debe recolectarse en un recipiente limpio, o si el estudio lo requiere, en un envase estéril que proporcione el laboratorio. Antes de entregarse al laboratorio la muestra debe refrigerarse o conservarse en un lugar fresco.

Nota importante: Los estudios de orina en mujeres no deben programarse durante la menstruación.

Muestras de sangre

Nuestra sangre es un valuarte para muchos estudios y varias de las investigaciones se realizan a través de este vital líquido. El paciente deberá tener un ayuno de entre 8 y 12 horas. Entiéndase como ayuno que durante un lapso de tiempo solamente puede tomar agua simple.

Generalmente funciona así: el día anterior a la prueba es recomendable no ingerir comida demasiado grasosa o tomar bebidas alcohólicas, ya que esto puede alterar algunos de los resultados. Si se acostumbra realizar ejercicio, la toma de sangre debe hacerse antes o por lo menos 3 horas después del mismo.

La sangre es un material potencialmente infeccioso, por eso durante la toma de muestras sanguíneas se deben tomar ciertas precauciones:

  • Primero y antes que nada verifica que el material que vayan a utilizar en el laboratorio sea nuevo, estéril y desechable. Así te aseguras de no contagiarte por este medio de enfermedades que se transmiten a través de la sangre, como la hepatitis o el síndrome de inmunodeficiencia humana (SIDA).
  • Segundo y muy importante: conserva la calma. Entiendo que ciertas personas son sensibles al ver la sangre o sienten que es muy doloroso. Si mantienes la calma y lo comunicas al técnico, él te guiará de la mejor forma. Es un hecho que al introducir la aguja sentirás un poco de dolor, solo que si cooperas en el proceso todo será mucho mas fácil y rápido. Recuerda que si te mueves o retiras el brazo durante la punción, la vena se lastimará considerablemente y eso sí es más doloroso. Por supuesto que todos tenemos cierto “respeto” por las agujas y los piquetes; ten presente que el miedo en exceso provoca que el organismo reaccione contrayendo las venas y esto dificulta la punción, por lo tanto busca la mejor forma de relajarte. Entre más relajado, más rápido sales de la situación.
  • Tercero y no menos importante, tus muestras deben ser etiquetadas o rotuladas en tu presencia. Esto es fundamental para evitar errores graves como sería el entregarle los resultados del análisis de las muestras de otra persona.
  • Como parte de un buen hábito, conserva los resultados de todos los estudios que te hayas realizado. Así estarás haciendo un archivo personal muy útil para cuando acudas a consulta por primera vez con algún especialista o cambies de médico tratante. Con tu historia clínica tu nuevo médico o el especialista contará con información valiosa, pues podrá ver la evolución de tu caso.

Pues bien, aquí estos consejos que pueden hacer la diferencia entre tus análisis clínicos y el diagnóstico médico.

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