Siete hábitos para despertar con energía
Posted on: March 11, 2017, by : DepiLast

Haces todo lo posible por irte a la cama temprano, tomas un té de tila, pones música relajante y acondicionas el mejor ambiente posible para descansar… Y aun así, ¿despiertas tan agotado como si no hubieras dormido?

La causa de esta situación, que afecta a un buen número de personas en la actualidad, es que si bien consigues dormir, no lo haces profundamente y lo más seguro es que no completes el ciclo de sueño hasta llegar a la fase REM. O quizá despiertes varias veces a lo largo de la noche y tengas algunos problemas para volver a conciliar el sueño.

Todo esto se traduce en un descanso pobre, una recuperación prácticamente nula y un despertar en el que te sientes con menos energías que cuando te desvelas. Pero, ¿por qué sucede esto?

Primero que nada, debes saber que existen diversos trastornos, tanto del sueño en sí, como de otros sistemas del organismo que afectan el sueño. Quienes padecen trastornos respiratorios crónicos, como el asma, llegan a tener problemas para dormir porque a veces no respiran bien y cuando esto sucede, el organismo siente la necesidad de despertar para recuperar la respiración y no asfixiarse.

No queremos decir que si tienes problemas para dormir, lo más seguro es que padezcas alguna enfermedad. Mencionamos lo anterior porque ante cualquier alteración del sueño, el primer paso es acudir al médico para una revisión general.

Si no existen trastornos de salud que estén afectando tu descanso, la otra posibilidad es que tus problemas para dormir se deban a una mala higiene del sueño. Esto quiere decir que algunos de nuestros hábitos nocturnos dificultan la conciliación del sueño en vez de favorecerla.

Por eso, te proponemos contrarrestar los malos hábitos con estas siete prácticas para tener un buen descanso y despertar con energía.

  1. Organiza tus actividades del día siguiente al menos una hora antes de ir a dormir

Uno de nuestros principales errores al tratar de dormir es llevar nuestros problemas, pendientes o planes a la cama. Incluso si se trata de una actividad que nos emociona y que haremos con gusto, el pensar en ello al estar acostados, a punto de dormir, puede ser suficiente para quietarnos el sueño por un buen rato.

Si tienes la costumbre de organizar tu día, hazlo por lo menos una hora antes de irte a la cama. Una buena práctica es escribir todos tus planes y actividades; de esta forma los dejarás en el papel y no en tu cabeza.

  1. Toma una cena ligera

Hay quien lleva al extremo lo de “ligera” y prefiere dormirse sin cenar. Esto tampoco es una buena idea, porque el hambre podría despertarte a mitad de la noche y tu organismo acumulará más reservas de energía, por si la escasez de alimento se prolonga.

No te vayas a la cama sin cenar, pero tampoco te des el gran atracón. Sobre todo, procura una cena rica en fibra proteínas y baja en carbohidratos y grasas. Y algo importante, cena por lo menos una hora antes de ir a dormir.

  1. Estira tus músculos

Algunas personas logran dormir mejor si hacen ejercicio intenso por las noches. No obstante, este tipo de ejercicio debe hacerse varias horas antes del momento de dormir, pues la actividad física intensa generalmente nos deja llenos de energía por un buen rato.

Para antes de dormir, lo más recomendable es el ejercicio moderado. Basta con estirar un poco los músculos o hacer algunas posiciones de yoga sencillas.

  1. Haz una actividad que disfrutes y te relaje

Aclaramos que debe ser una actividad tranquila, que puedas hacer en casa poco antes de dormir. Si disfrutas y te relajas al correr está muy bien que lo hagas a otra hora del día, porque si lo dejas para muy entrada la noche, sucederá lo que mencionábamos anteriormente en relación con el ejercicio intenso. Puedes leer, escribir, escuchar música, meditar, ver un episodio de tu serie favorita; en fin, algo que te desconecte de tus actividades del día y te prepare para el descanso.

  1. Toma un baño o haz un ritual de limpieza

Muchas personas encuentran relajación en un baño de tina o una ducha templada antes de dormir. El agua tibia relaja los músculos y predispone al sueño. Si no tienes tiempo para el baño o prefieres dejarlo para las mañanas, sigue un ritual de limpieza, como lavar tu cara, manos y cuello con agua tibia y luego aplicar una crema humectante; además de relajarte, esta práctica limpiará tu cutis de impurezas.

  1. Apaga las luces y desconéctate

No sólo nos referimos a la luz del dormitorio, sino a todos los dispositivos electrónicos. De hecho, lo mejor es que estos se queden fuera de la habitación, pues aunque estén apagados o tengan el protector de pantalla, se ha demostrado que la energía que emiten también altera el sueño. Si tienes la costumbre de despertarte con la alarma del celular, deja el aparato lejos de tu cama; así no interferirá con tu descanso y por la mañana te facilitará evitar la tentación de “otros cinco minutos”.

  1. Cuida el ambiente de tu recámara

Si a pesar de seguir los puntos anteriores no te sientes cien por ciento descansado por la mañana, quizá el problema esté en tu habitación. ¿Entra demasiada luz? ¿Es muy calurosa o muy fría? ¿El colchón es tan suave que te hundes o tan duro que despiertas adolorido?

La recámara debe cumplir con ciertas condiciones para favorecer tu descanso. Si entra demasiada luz del exterior, coloca persianas o cortinas más gruesas, o emplea un antifaz para dormir. La temperatura debe ser templada, pues los extremos interfieren con el sueño; las cortinas gruesas también te ayudarán a combatir el frío. Y si el problema es el calor, puedes usar sábanas más ligeras o abrir un poco la ventana.

El colchón es un accesorio fundamental para el descanso; por ello debe cambiarse aproximadamente cada diez años y elegirse como si de una prenda de ropa se tratara; es decir, probando hasta encontrar el ideal para ti. Si sientes que tu colchón ya no te da el soporte y confort que necesitas, visita las tiendas de colchones y asesórate con expertos, para invertir en uno nuevo y mejor.