Un instrumento salvavidas
Posted on: March 10, 2016, by : DepiLast

En el mundo de la salud y el cuidado de la imagen, las básculas están entre los instrumentos menos apreciados. El temor a descubrir esos kilitos de más que nos dejaron las fiestas navideñas, las últimas vacaciones o hasta los excesos de los días de asueto hace que la frase “Por favor, pase a la báscula” sea uno de los momentos más álgidos de la consulta.

pesarse

Del otro lado, están las personas que viven obsesionadas con el peso; aunque no tengan problemas en este ámbito, viven con miedo a engordar y se suben a cuanta báscula encuentran para comprobar que no hayan aumentado ni un gramo.

Tanto el descuido del peso como la excesiva preocupación por el mismo son extremos que se deben evitar. Pensar que no pasa nada por estar unos kilos arriba del peso recomendado nos pone en riesgo de adquirir enfermedades como la diabetes, la hipertensión y, por supuesto, la obesidad. La búsqueda de la delgadez extrema, por su parte, puede conducir a trastornos alimenticios como la anorexia o la bulimia. Entonces, ¿cuál es la mejor forma de tratar la cuestión del peso y de entablar una buena relación con la báscula?

La respuesta consiste en hallar el justo medio. La báscula puede ser una gran aliada para cuidar la salud y aunque nos enojemos cuando da una medición distinta de la que esperábamos, esa señal de alerta puede salvarnos la vida. Y por “alerta” no sólo me refiero a los indicadores de sobrepeso, sino también a las bajas repentinas o a los cambios drásticos y sin motivo aparente.

Por ejemplo, si notas que has perdido peso, sin haber hecho algo especial para lograrlo (no has hecho más ejercicio de lo normal ni hay cambios en tu dieta), es conveniente que informes a tu médico, para que haga los exámenes que consideres pertinentes y descarte cualquier enfermedad. O si en un chequeo adviertes que aumentas de peso, al siguiente bajas y luego vuelves a subir, también debes consultar al especialista y seguir sus recomendaciones. Cambios como estos pueden obedecer a enfermedades metabólicas, tiroideas o autoinmunes que tienen mayores posibilidades de tratarse si se detectan a tiempo.

Para que cuides mejor tu salud en relación con el peso, a continuación resolvemos algunas de las dudas más frecuentes acerca del uso de la báscula.

¿Cada cuando debo pesarme?

La frecuencia varía de acuerdo con la edad y el estado salud de la persona; basculastambién puede depender de sus actividades y objetivos. Para una persona sana puede bastar con pesarse una vez al mes o en cada revisión médica general, con la salvedad de que si se detecta o se siente algún cambio, se haga uso de la báscula y se visite al médico. Quien está en un régimen alimenticio especial o practica determinadas actividades deportivas, es posible que necesite pesarse con más frecuencia. Si tienes una báscula en casa, incluso puedes pesarte una vez por semana, con tal de que esta práctica no se traduzca en una preocupación obsesiva.

¿Mi peso puede variar según el momento del día?

Sí, las mediciones pueden variar por algunos gramos, o hasta un kilo, dependiendo del momento en que te peses. Los cambios se deben a factores como el ejercicio, la ingesta de alimentos, la digestión y hasta la toma de líquidos. En el caso de las mujeres, también hay variaciones de peso relacionadas con el ciclo menstrual.

¿El peso puede variar de una báscula a otra?

Sí; en este caso, la variación se debe al calibre de cada instrumento. Las básculas a las que se da un uso intenso, como las que se encuentran en las farmacias o consultorios, pierden calibre más rápidamente; por ello se les debe dar un mantenimiento constante, pero esto no siempre sucede. Las básculas digitales se mantienen calibradas por más tiempo que las de resorte y algunas tienen un sistema que les permite recalibrarse.

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